de caricias y besos

No me besaste nunca sin acariciarme.

Las manos eran pájaros viejos

que no tenían filos,

sólo plumas de aire.

No me tocaste nunca sin decirme niña.

porque eso fui yo siempre a tu lado.

Me contabas palabras y sombras,

hablándome en un idioma que desconocía,

porque tu vida estaba en otra parte, siempre.

Tuve que aprender a olvidar tu pasado,

cuando te marchaste un día,

sin despedirte.

puertas

Abiertas, siempre, porque no hay miedos para cerrarlas.

Con las manos,

he abierto cientos.

Con el corazón,

muy pocas.

Como barbazul

atisbo las prohibidas,

y compruebo inocente su inocencia.

De nadie me esconden,

salvo de mi misma.

Ya no guardan

ni protegen

desde aquel día,

cuando abrí la última

y era de papel.