del tiempo

Se han caido

las horquillas del tiempo

y la melena

se libera sin rumbo

por las rendijas

de las horas

Hay humo blanco

de segundos

que se agotan

de sueño

Todo está aquí

siglos y meses

me cubren

como una manta suave

Voy descalza

por senderos antiguos

pensando en

el vientre del que procedo

nacida ahora

anciana de sombras

mil veces enredada

en esta hora

misma y breve

eterna de silencios

donde las margaritas

crecen al revés

buceando sus corolas

hacia la tierra.

Me dejo mecer

sin pausas

curvándome

en todos los sentidos

Más sabe el aire

de mí

que yo misma.

de caballos y cometas

(Por amor a Patty S, que siempre viene al rescate cuando la necesito)

Dura es la roca

mis cascos relinchan

chispas de luz

y yo galopo

galopo

mordiendo la piedra

con fuego ardo

con rabia

galopo

por mi deseo insano

de rasgar el camino

si pudiera mordería las nubes

para dejar mi aliento en ellas

galopo

galopo y río

de mí

de mis yoes

de mis vidas

como cáscaras

quedan atrás

y me bebo las lágrimas

y me bebo

los propios labios

a carcajadas

hiero el aire

con mis pulmones

y dejo estela

estela de oro

y piedras molidas

como el cometa

que jamás se detiene

porque detenerse

es morir

pulverizado.

estrella

Sabiendo lo que soy

me extraño aún

de no quemarme viva

ni a otras pieles

Las piedras y cristales

son más suaves que yo

Pero aún sabiendo

he decidido hacerme agua de luz

entibiar las noches

con nebulosas grises

y apuntilladas

reorganizar mi estela

acunando mi masa de tal modo

que los musgos aniden a sus anchas

y las luciérnagas se apaguen

con mis cantos

No soy sirena

pero cruzo los mares

negros del cielo

abriéndolos en dos para tocar el fondo

y acaricio la plata de la luna

en todas las escamas de los peces

He de decir en fin

que nunca lloro

fulmino las lágrimas a besos

y me deslizo sin miedo entre tus brazos

cuando cierro los ojos

y me sueño

terciopelo

Ese terciopelo

que me acaricia

por dentro

regando todos mis rincones

Ese anclaje a lo denso

lo que palpita

y muere cada día

sin elevar la voz

abriéndose paso por las venas

al galope templado

Ese rojo oscuro

líquido de dioses

donde se escriben

las notas de mis antepasados

y las canciones que entono

a mi manera

como un canto de aves

o murciélagos

ebrios de noche y círculos

Esa gota infinita

que jamás me abandona

y que comparto con los míos

para descubrirme en ellos

espejo de amor y adene cósmico

Cuánta sangre tengo todavía

para ilustrar mis días

y doblegar los años

Cómo se pasan las ojas

del libro que escribo en mi piel.

Cada página un suspiro

Cada punto y aparte un comienzo

Ya no creo en las comas

no enumero

simplifico las aches

me bebo las mayúsculas

Creo solo en el poder de la sangre

que a bocanadas

me regalo

cada día que amanezco

Y agradezco

*Pido excusas a la RAE por beberme la h de este poema y comerme las comas y los puntos

donde las olas

Estoy aquí

donde el aire se vuelve azul

para morir flotando

La piel ya no resiste más recuerdos

y me deja libre

roto el borde de mi sombra

Este cuerpo ya no oculta nada

los ojos se duermen hacia adentro

ajenos a las luces

explorando las oscuridades

donde resido y callo

Es frágil, mi cuerpo

cuánto me ha ofrecido

y cómo lo he alimentado

Ahora tiembla mientras se me escapa

cáscara amorosa

de lo que ya no soy

Sin huesos que lo sostengan

sin besos ni lágrimas

lo ha olvidado todo

y no se encuentra

salvo en esta calma

vacía de ecos o perfiles

He regalado al cielo

el dolor de los músculos

el color de la sangre

todo lo que fui y podría ser

para quedarme aquí

en los huecos del aire

que todavía respiro

Donde no cabe nada

y se vierte mi mundo

suavemente

en olas que van y vuelven

Y

no

se

acaban

nunca.

juegos

Si jugamos a la carne

mansamente,

delimitando márgenes

con besos,

seguramente

no encontraríamos bordes

ni fronteras,

solo tierra de nadie

o simplemente,

tuya y mia,

un territorio vasto

desnudo de horizontes,

donde reconocernos

al caer la tarde,

puntualmente.

perfiles

No se dónde empieza mi sombra

o dónde acabo yo.

La vida me sigue como un perro

que no sabe detenerse,

olisquea mis pies y lame los dedos,

me enerva con sus caricias torpes

y me llora cuando muero,

cada noche, entre las sábanas.

 

No se porqué sueño con perfiles

que se enredan en mis tobillos.

Sombras, sonidos y ecos

de lo que no comprendo ni me conoce.

Están ahí, porque los veo.

Y ellos ¿me ven a mi?

Sabe el borde de la cama quién soy?

Afino el oído y la mirada

para sorprenderlos en la noche;

los persigo por las esquinas de la mente,

atesoro sus huellas

y se me escapan,

dejándome sólo el filo

de su contorno.

 

Así que me dejo llevar,

me vuelvo yo misma perfil,

borde, alero y hasta humo,

porque ni encuentro mi forma a veces

ni el color de mis ojos en el espejo.

 

Entonces es cuando descubro

que mi levedad es aparente

y el peso que me conforma

es el mismo que me sostiene

sobre la tierra,

que mansa,

me recoge y se me clava en los pies,

para avisarme.

 

 

signos

Hay palabras que nos unen,

como cadenas de luz.

Son las que me gusta paladear en silencio

y repetir en voz alta,

cuando ya son mías.

 

Palabras compañeras de viaje,

con puntos y comas

para arropar un te quiero

y puntos finales para las despedidas.

 

Hay guiones entre los que vivimos,

puntos suspensivos que me gustaría explorar,

palabras azules para dejarte en los labios.

 

Porque sólo hay eso,

regalos de la lengua en los oídos,

cielos, lágrimas y palabras,

más palabras,

siempre las palabras

y la piel que se extiende entre unos y otros.

desde el agua

En ese lugar
donde el agua era más cristalina,
brotó el cuchillo.

Con él me corté la lengua,
para que las palabras fluyeran en silencio.

Después, liberé mis manos,
y descubrí la suavidad de las muñecas.

Luego tallé un corazón dentro del mío,
y el viento lo traspasó de golpe.

Y cuando quise vaciar mis ojos,
el cuchillo se deshizo en el fondo,

donde nada pesa y el barro es más puro.

a la noche

A la noche,

a la noche y sus alas,

aligerando las líneas

y los contornos

para que no haya nada.

Noche de hilos de luna,

de ilusiones y luces vagas.

Noche lavada de estrellas

noche sin dientes,

pura noche desnuda,

para que no te sueñe,

para que no te duerma

bajo la almohada.

A la noche de olas blancas,

de lazos y olores,

y al vaivén que se eleva

desde los labios y alumbra el alma.

A esta noche y a todas las mías.

A tu noche trasnochada de besos.

A mis días,

tan llenos de noche,

que me apagan la luz

al alba.