resbalando, poemacuento

No es cuestión de caminar erguido.

Se puede resbalar

plácidamente,

mientras dejas que los pies

se hagan de hielo sobre las aceras.

Una leyenda dice

que un hombre se tornó escarcha

cuando olvidó el canto de su alma

y las cigüeñas le vaciaron la mirada.

Pero aprendió a resbalar cantando

con labios nuevos las canciones viejas.

Y los hilos de su historia le

envolvieron, tiñendo de blanco sus pensamientos.

Cuando quiso caminar al alba, ciego

y hambriento de luz, no encontró sus huellas.

Habían volado lejos, como pavesas o copos. No sabía distinguirlas.

Entonces, extendió los dedos para acariciarlas.

A sus pies se desplegó un mensaje, desnudo y caliente.

Y le quemó las plantas.

ese de sombras

Se sombra.

Con s de ser. De sentir.

De silbar entre los dientes

sabiendo que el cuerpo

es simplemente eso.

Eses que sólo suenan,

sin que sus huesos se densifiquen.

Silabas de suave brisa.

Eses que son solo sones.

Serenas siempre siendo,

mientras otros resuenan

densidades sin límites.

Se ese que deseo.

Es sencillo: debes probar

a silabear conmigo.

Simplemente esos labios

se abrirán para ser

la sombra de si mismos.

Y sonreír siempre,

susurrando en las sigilosas

esquinas de mi alma.