de los muertos

No hay más amor
que el de sus ojos
cofres de pura esencia
que guardan el aliento
de los que ya no respiran

Cuando los cierran
se lo llevan todo

Lo que soñaron alguna vez
el tinte de las noches
el color del viento
el contorno de los cuerpos
el espejo de otros ojos
el ansia siempre
curiosa ventana que jamás
apaga su sed
de contemplar

Enamorados
eternamente
tan llenos de todo
que se desbordan en agua
y en recuerdos
de fuentes
y vasos rotos

Nadie sabrá nunca
cuánto amor
hielo y sudor
gotas de mar
granos de azúcar
recuerdan
hasta el infinito

Todo cabe
en los ojos de los muertos

Un equipaje
en mil fragmentos
las caídas
los cuchillos
el borde blando de labios
los besos
tantos besos
las arenas del desierto
resbalando en las almenas
desde las que ahora
contemplan
lo que han sido

Sin entender aún
o entendiendo demasiado
que ya no es
no será más
quizá sea en otra parte

Y con esta esperanza
los cierran
y sellan el adiós
entre pestañas

Nadie me dijo

Nadie me dijo
que habría tantas puertas
pasillos y escaleras
por donde perderse

Que una tras otra
las sombras jugarían desnudas
sobre el suelo
robándome los ojos
tantas veces

Nadie me dijo
cuánta sed y hambre encontraría
cuántas lágrimas
sedas y desvanes
podrían cobijarme
con el arrullo suave de los besos
y las risas enlazados

No me contaron nunca
hasta mil
ni yo conté a nadie
la inacabable serie
de sus números

Sólo supe
de sueños que no eran míos
balcones vacíos
islas sin orillas
que recorrí sin miedo

buscándome

atenta al sonido de la noche

la piel y la fatiga

del corazón que ama
Pero el contacto tibio lo ocultaba todo

Y supe, en fin
que las sábanas se alzan
hasta las nubes
para avisarnos de otras batallas

Que no hay marea que no traiga
estrellas peces y tortugas
hasta mi arena

Y que existe un lugar
sin nombre
ni dueño
al alcance de los dedos

Entonces
las voces silenciosas
me dijeron
les dije
que no habría ya palabras
donde ocultarnos

En solo un parpadeo
conté mi secreto
Un sonido
Un soplo
Y
no dijimos
nada más
a nadie
Porque nadie
éramos todos

Y decir algo

ya no tenía sentido.

te escribo

Te escribo

sin conocerte

porque tu voz me llega

desde otro mar

un río

las aceras secas

y el entramado de hojas

que cuelga de aquella ventana

 

Te escribo para cantarte al oído

para alumbrarte las noches

porque se que te escondes

me llamas y olfateas

el aire de mi vuelo

Tengo muchas palabras

para regalarte

Tengo amor

amigo

hermana

Tengo ruinas

ocaso

y estrellas

entre los dedos

Son tuyas

llevan huellas de mi sangre

llevan mis ojos

parte de lo que respiro

de lo que he arrancado

a la luna

de lo que se queda en los labios

detrás de los besos

 

Te escribo para decirte

que tu mundo es el mío

Sé cómo duermes

cómo callas y ríes

Conozco el peso

de tu mano

la fruta que te gusta

el color de tu pelo

Sé lo que eres

y también

lo que no eres

El lugar donde te refugias

el camino de tus lágrimas

y el olor de tus sueños

 

Te conozco

te escribo

te quiero

seas quien seas

por el simple hecho

de que seas

 

y qué

Y qué

si las palabras

a veces nos olvidan

se escapan como peces

y nadan más profundo

Y qué

si lo que fuimos

ya nunca puede ser

se vuelve

nube o cielo

o se deshace en lluvia

Y qué

si ya no hay ojos

pieles o besos

porque perdí los mapas

para encontrarlos

Se que puedo

subir a ese cielo

arañar su barriga

y recibir estrellas

O perderme

en mil túneles

hundir los dedos en la tierra

y oler mi oscuridad

Ya he nacido

ya he muerto

y vuelto tantas veces

que juego con mi nombre

mi alma

y mis verdades

y las regalo al viento

si me lo pide

Y qué

si un día

mañana o quizá nunca

decido

no

volver

(Tú me esperarías

Sabes

que voy

y vengo

y solo me miras

Y sabes)

tombuctú


Donde el camino se desdibuja
y se convierte en horizonte
A esa hora
en que las mariposas
se desvelan
y solo resuena en el aire 
el eco del olvido

Allí donde las sirenas
se peinan con púas de ballenas
y olvidan sus escamas en las rocas
diré tres veces
tu nombre 


Tombuctú
Tombuctú
Tombuctú


Y desataré 
todas mis velas
morderé el aire
batiéndome en mil fuegos
hasta desvelarte
por completo
lejos del océano 
que eres
que soy

Y lejos

mucho más lejos

ya ni lo recuerdo


tu voz desnudará vientos
hasta llegar a mi orilla
vestida de redes
arena y espumas
despertándome
una vez
y otra
anegándome
hasta reconocer
en lo más oscuro
la primera mirada


Y volveré a ser yo
solo yo
inmensamente

yo 


en una playa

en esa playa

que me recoge

y donde nunca dejo

de encontrarme

puertas

Mis puertas no tienen pomos

no tienen vanos

ni madera o hierro

Son puertas de carne

de miradas perdidas

de soles y tinieblas

Empiezan y acaban

en mí

pero se alargan en sombras

que gradúo

a voluntad

hacia otros ámbitos

no se si sólo de este mundo

Quienes me hablan

saben que los añoro

que puedo dar la mano

la sonrisa y mi piel

un hombro donde dormir

o besar

el sonido de una voz

y más allá

una lágrima

Pero no me conocen

no me habitan

no entienden lo que susurro

ni a donde voy

cuando viajo

de puerta

en puerta

No me oyen cantar

me acogen sin preguntas

a pesar de tanto no saber

Yo acepto el trato

la vida de cada día

como quien regala besos

y agradezco lo que recibo

Cómo vivir sin hacerlo

de truenos y algas

Una mirada basta

para descubrir mi sonido

Soy un trueno mudo

tapiz de rayos

desgastados

Ya no quemo

sólo me consumo

incandescente

sellando mis bordes

con jugo de cielo

del que se alimentan

los ogros y los dioses

Me he bañado sola

en el puro reflejo de los abetos

sabiendo que en otro momento

podría abrasarlos

solo con la mirada

Pero ya no

ya no quemo

buceo en mis luces

hasta tocar el fondo

allí donde las algas

son

más

azules

y se agarran al vapor

que mana

de lo que soy

de lo que quiero seguir siendo

hasta que

deje de amanecer aquí

Quizá en otro pozo

haya más luz

Nadie dice que no

de verbos y otros desnudos

Vuelvo
sobre mis pasos
para beber un poco de luz

creo
que puedo elegir mi destino
entonces

abro
los ojos
y no hay pasos

pienso
en Machado
en sus caminos sobre la mar

me río
de la espuma
y las estelas

miro
mis pies desnudos
mi piel desnuda
mi pelo desnudo


que no hay
otro modo de andar

imito
a los gorriones
y las manzanas

me dejo
rodar
caer del árbol
sobre la tierra dura

quiero
gritar o amar
besar y sudar
rezar llorar dormir
vomitar
palabras sobre el papel

imagino
que pétalos
pero son solo palabras
cosidas de amor
bañadas en lo que soy

almíbar
que condensa
cada uno de mis días

perfume
de mil pieles
de todo lo que he sido
o pueda ser
Y me acompaña

moby dick

Cuento con el mar

la oscura profundidad

para llegar a ti

para besarte justo

en el centro del estómago

Cuento con el frío

la soledad

las olas que me engullen

el abismo donde resides

y que cedes

generoso

para mi refugio

He vaciado mis ojos

recorriendo el horizonte

danzando en las mareas

de orillas incandescentes

y te he elegido

cetáceo oscuro

para buscar cobijo

y encontrarme

ignorando la bóveda celeste

Qué importa ya

si el mar nos cobija

o es la tierra

donde a veces nos varamos

para dejar que el sol

caliente las entrañas

y nos apague la piel

Qué importan ya

la sal o las medusas

Solo resta la arena

que nos hace olvidar

la piel al viento

desnudos de palabras

y de sombras

del tiempo

Se han caido

las horquillas del tiempo

y la melena

se libera sin rumbo

por las rendijas

de las horas

Hay humo blanco

de segundos

que se agotan

de sueño

Todo está aquí

siglos y meses

me cubren

como una manta suave

Voy descalza

por senderos antiguos

pensando en

el vientre del que procedo

nacida ahora

anciana de sombras

mil veces enredada

en esta hora

misma y breve

eterna de silencios

donde las margaritas

crecen al revés

buceando sus corolas

hacia la tierra.

Me dejo mecer

sin pausas

curvándome

en todos los sentidos

Más sabe el aire

de mí

que yo misma.