afilándome

Me afilo cuando los amaneceres me oscurecen.

Alargo las entrañas hacia adentro

curioseando lo que me identifica.

Separo mis realidades en divinas secciones,

y saboreo lo más sagrado que atesoro.

Me descubro ligera, flotante,

una medusa aérea

que cabalga las profundas cavidades del yo.

Rodeada de algas danzantes,

me aferro a las esquinas del alma,

porque soy criatura marina y temerosa,

por mucho que las sirenas me susurren al oído.

Es entonces que me ilumino

en lo más hondo del miedo,

alargándome como coral afilado.

Con el filo de lo que me asusta

corto mis ataduras.

Y salto.

a salvo

Hay momentos entre paréntesis.

Lugares donde existir.

Espacios entre los mundos,

en los que me refugio cada madrugada.

Atisbo desde allí las otras esquinas.

Y suspiro con el sabor

de las lágrimas en la garganta.

No busco seguridad,

ni persigo escondites.

Sólo grietas para contemplar

con otros ojos,

el presente donde habito.

puertas

Abiertas, siempre, porque no hay miedos para cerrarlas.

Con las manos,

he abierto cientos.

Con el corazón,

muy pocas.

Como barbazul

atisbo las prohibidas,

y compruebo inocente su inocencia.

De nadie me esconden,

salvo de mi misma.

Ya no guardan

ni protegen

desde aquel día,

cuando abrí la última

y era de papel.

desencuentros

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Ella soñaba con zapatillas y sopa.

El, con vino y sonrisas.

Ya en casa, la cazuela la observó

con su ojo vacío.

 

Frente al espejo,

los labios de él dibujaron sólo una mueca.

Pero mucho antes,

en aquel vagón,

vivieron un amor sin palabras.

Un pin pon de miradas,

sonrisas, vinos y sopas

que nunca se tomarían juntos.

Y eligieron mirar hacia otro sitio.

 

 

 

ese otro lugar

Ese otro lugar a donde no quiero ir, porque me aterra.

Ese otro lugar a donde no quiero ir.

Que no quiero imaginar, porque me aterra.

Ese otro lugar existe en mi interior,

y no es como lo he dibujado en mi mente.

No está vacío. Hay luz. Y marcas blancas, azules y verdes.

Huellas de lo que he vivido.

Ese lugar tiene bordes, sonidos y aromas colgados de sus paredes.

Todos conocidos.

En ese otro lugar, me esperan otras yo. Más altas, más bajas.

Cuando llegue allí me reuniré con ellas.

Y volveré a ser yo, de otra manera.

En otro lugar.

 

preguntas

Un soneto es la mejor medicina para vencer los miedos de lanzarme a publicar este blog. Allá va.

¿Con qué voy a llenar las cavidades

que resuenan vacías en mi alma?

¿De dónde brotará la piel que calma

el fuego que no arde en mis ciudades?

¿Quién dará la señal? ¿Qué enfermedades

me quemarán de fiebre?¿Cuántas camas

soñarán que me acunan con sus llamas?

Nadie sabe de hielo ni de tardes

donde el delirio cálido no asoma.

Quiero probar la savia de otros labios,

quebrarme entre sollozos que alguien doma,

beber mi propia sangre de paloma

herida ya en el cielo por un sabio

amor que nada sabe y todo toma.