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Las canciones del alma

Empezamos a saber quienes somos cuando dejamos de ser. Todo el proceso lleva una vida.

Con suerte, aún se puede alcanzar algo de esta verdad en algunos momentos. La enfermedad, la muerte, el amor, el odio. Los sentimientos ayudan a situarnos. Nos obligan a mirarnos de frente.

Aprendemos a escondernos desde niños. El dolor nos conduce a guaridas que creemos seguras, pero no nos enseña a desprendernos después de las corazas.

Y un dia descubrimos que avanzamos con tanto peso, que resulta imposible sentir nuestra piel, la sangre que el corazón agita allí adentro, en el fondo de capas de hierro que no sirven para nada.

Es revelador cuando aceptamos esta fragilidad, esta verdad que nos define como humanos. Son el dolor y la ira, el amor y la vergüenza quienes nos hacen ser lo que somos.

Asumirlo libera. Nos aligera el espiritu. Hace que el alma baile de felicidad y nos coja de las manos para que la acompañemos.

Y empezamos a cantar nuestras canciones. Algunos escribimos, otros utilizan pinceles, sus brazos, la voz o sus acciones para plasmar en el mundo su verdad.

Ser canción es ser uno mismo. Ponerle voz a los deseos, hacer lo que nos hace felices.

Tópicos, quizá, pero dificiles de experimentar sin las limitaciones que el miedo impone. Y es el miedo tan humano.. A decir lo que se siente, a mostrar lo que somos, a pedir lo que queremos. Miedo a la verdad, a la mentira. Miedo a moverse y a plantarse.

Todos los miedos suenan a canciones tristes. Nos roban la alegría del alma, nos atenazan los pies y las manos. Nos impidem bailar por la vida.

Me gustaría hablar en este blog de las canciones alegres y de las tristes. Porque como humanos, nos movemos en un rango infinito de tonalidades. Negar algunos de ellos, es negarnos a nosotros mismos.

Lo haré en forma de canciones cuento.

Espero vuestros comentarios y si alguien lo desea y se atreve, que comparta aquí una experiencia de vida. Prometo hacer una canción con ella. Para que la cante y quizá pueda sanar el alma.