de amor y peces

Me preguntas el nombre y me conviertes

en otro ser que la memoria esquiva.

Miras sin luz, enciendes lengua viva

y apagas el deseo de otra muerte.

Juegas con Dios, te aferras a tu suerte,

a esa presencia de la piel altiva,

al olor de la luna fugitiva

y al ritmo de los huesos, que es tan fuerte…

Y con un canto de flores me redimes,

te abres paso con besos sin ruido,

los labios sellas, los sentidos meces.

Quién eres, me preguntas sin voz, dime…

Yo olvido lo que soy o quién he sido

y me sumerjo en el estanque de tus peces.

26 respuestas a “de amor y peces

  1. seus textos são de uma profundidade dos mares, somente mergulhando para vivê-los. poema de extraordinária beleza, de sentimentos densos que oferecem tantas leituras. (desculpe se fui longe demais no comentário, sou um pisciano que mergulhas em textos como os seus.) muito obrigrado, Eva.

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  2. “Los labios sellas, los sentidos meces.” Es la primera vez en mucho tiempo que leo un soneto bien escrito. “A esa presencia de la piel altiva” es un verso que me ha emocionado muchísimo, por la aliteración y por lo bien que resume la sensación de indefensión ante determinados cuerpos. Maravilloso, enhorabuena.

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    1. Pues mil gracias, me hace feliz lo que dices Fer. Soy una amante de los sonetos, adoro su cadencia y su rima. Y creo que en poesia consiguen que las emociones afloren, porque te llevan, te llevan como en volandas, hacia el interior. Por eso me gustan. Y me alegro de que a ti también. Gracias por tu comentario tan generoso. Un saludo

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      1. Como decía Juan Ramón Jiménez, cielo de fuente en la limitación de sus orillas. Me acabas de recordar su soneto al soneto, un género en sí mismo:

        Al soneto con mi alma

        Como en el ala el infinito vuelo,
        cual en la flor está la esencia errante,
        lo mismo que en la llama el caminante
        fulgor, y en el azul el solo cielo;

        como en la melodía está el consuelo,
        y el frescor en el chorro, penetrante,
        y la riqueza noble en el diamante,
        así en mi carne está el total anhelo.

        En ti, soneto, forma, esta ansia pura
        copia, como en un agua remansada,
        todas sus inmortales maravillas.

        La claridad sin fin de su hermosura
        es, cual cielo de fuente, ilimitada
        en la limitación de tus orillas.
        ——
        Un saludo a ti también.

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  3. Tan sutil y brillante como los escurridizos peces que se escurren entre las burdas manos que los intentan sacar del agua… Menos mal que suele ocurrir que el salto al escaparse les devuelva a su medio, aunque se hayan dejado en el suelo heridas, escamas de colores, de oro y de plata.
    Te deseo, que no se traguen anzuelos que asfixien a bocanadas las almas delicadas.

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      1. No hay nada que disculpar, reconozco que es fácil que se produzca el equívoco. En cuanto a lo del “arcángel” me parece demasiado, quiero seguir muy apegado a la tierra y a los placeres terrenales, como el de disfrutar leyéndote.
        Un abrazo

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